¿Periodistas unidos? Yo me río

veraz.

(Del lat. verax, -?cis).

1. adj. Que dice, usa o profesa siempre la verdad.


Puede que parezca demagoga al juzgar como una categórica falacia la postura de algunos periodistas al sostener que debemos constituirnos como un frente común ante la preocupante situación que arrastra nuestra profesión. Una situación, de índole económica, que de sobra es conocida y que a muchos afecta directamente, mientras a otros los pilla de soslayo.

Ya de por sí, el periodismo está herido desde hace décadas, desde que los medios de comunicación cayeron en manos erradas, las empresariales y, por ende, políticas, que son las que manejan los hilos de la sociedad de información. Sí, todos lo sabemos, no obstante, hacemos alarde de que nuestra metodología se ajusta al código deontológico intrínseco que debería tener todo profesional, léase: veracidad, objetividad honorable…; vocablos perfectos, hasta se funden en tu boca cuando los pronuncias. Mas ¿por qué seguimos fingiendo?

Reconozco que me estoy yendo por las ramas. En realidad, de quién quiero hablar es del compañero/a de redacción, de ése que aprovecha la mínima oportunidad para competir, por no decir “pisotearte”, en vez de consolidarse contigo como equipo. Y más ahora que falta nos hace (dicen). Muchos pensaréis que hablo con resentimiento, que alguien me la ha jugado. No negaré que he conocido a muchos de este prototipo, y no a uno, sino a varios, que utilizan artimañas para promocionarse laboralmente. Pero, en esta ocasión, escribo desde la distancia, transcurrido un tiempo prudencial para eludir el despecho. Escribo desde la óptica de observar a otros periodistas, su actitud personal y “sinergia”.

Y siento lástima. Lástima porque sé que pierdo el tiempo escribiendo sobre ello. Lástima porque nada cambiará. La envidia es el deporte predilecto, los méritos propios pasan a segundo plano cuando se trata de mercantilizar la comunicación para ganar dinero. No es de extrañar que la sociedad se cuestione la fiabilidad de nuestra labor, de que se pregunten: ¿de qué lado está? Es vomitivo el talante de denostados periodistas que se posicionan abiertamente en un bando político, por antonomasia, y son incapaces de lucubrar correctamente con tal de seguir en sus puestos o de garantizar su continuidad como jefe de prensa.

Quizá estoy siendo catastrofista, pero soy sincera. No creo en las utopías y no me vendo al mejor postor. No pretendo engañarles, bien es cierto que trabajo allí donde me llamen, pero luego no voy de gurú de la profesión criticando a mis compañeros; todos necesitamos un plato de comida en la mesa. Y no seré yo quien cuestione a los peones. Lo que sí cuestiono es quiénes somos cada uno con nuestros congéneres. No me vengan con “grupos de periodistas unidos” porque no me lo creo. No me vengan con solidaridad ante el cierre de un medio de comunicación porque no me lo creo. No me creo nada.

Cuando vea in situ un cambio de actitud entre los periodistas de calle y de los que están en las posiciones de “poder”, por tildarlos de alguna manera, probablemente empiece a ver un poco de luz en el periodismo. Y cuando exista un órgano regulador, real, efectivo, tajante, conciso, transparente… Tampoco me lo creeré.

  • Estimados/as compañeros/as:

    mi intención no es generalizar, para nada, pero sí expresar mi sincera opinión respecto a ciertos individuos que dicen profesar esta loable actividad que es el periodismo.

    Saludos.

  • Opino que el valor del dinero desdibuja los valores humanos. Vicia la fórmula del periodismo a cambio de un plato de lentejas.
    Comprendo que algunos compañeros pierdan el norte tras vivir como marionetas a cambio de un pan con zapatos. Es una pena que la información se vomite en cada instante, que se pierda el sentido social e intelectual del periodismo.
    ¿Qué hacemos? … si el valor del dinero desdibuja los valores humanos…

    Enhorabuena Ylka,
    me gusta el estilo de tu escritura

  • De periodista a periodista, aplaudo tu valentía por denunciarlo,. Es triste, pero es el día a día, y te lo dice quien lleva ya 17 años en esta “maravillosa” profesión…

    Un beso enorme Ylka, enorme.

  • “La envidia es el deporte predilecto”

    Hoy en día, no solo en el periodismo sino en cualquier lugar donde lo importante sea tener nombre y no valores, el ‘aplastar’ al resto para sobresalir es algo rutinario.

    La vida salvaje del ‘Sobrevive el más fuerte’ se ha apoderado en estos tiempos de caos y desesperanza.

    Espero, sinceramente, que algún día volvamos a ser humanos, y a pensar como tal.

    Un beso.

  • David: gracias por tu visita a mi blog, es tu casa para lo que gustes. También agradecerte que me felicites por mi estilo de escritura cuando se trata de ensayos generales, lo digo porque viniendo de ti es un auténtico halago. Un saludo.

    J eMe: De nuevo gracias por tu comentario, es un placer que compartamos vocación y oficio. Saludos.

    A. García: totalmente de acuerdo, es más, se da este triste caso en muchísimas esferas sociales y laborales. Me centré en el periodismo, pero soy consciente de que esta encarnizada guerra que infecta las sociedades continuará por mucho tiempo.

    Un fuerte abrazo para todos y gracias,

    Ylka.

  • Veo que no sólo en mi profesión pasan esas cosas. Verás, soy enfermero desde hace ya algún tiempo y aun recuerdo aquel juramento deontológico donde uníamos nuestras manos ansiosos por cambiar el mundo con nuestros cuidados y demás. Habíamos sido forjados para ello y, realmente, creíamos en ello. Hasta que empiezas a trabajar y comienzas a golpearte una, dos, diez veces hasta que el desánimo empieza a envenenarte y olvidas todo lo anteriormente jurado. Terminas en un punto peligroso, en el que, como dices, tienes que ganarte el plato de comida a pesar de todo, pero es un punto muy triste que no quiero terminar de cruzar.
    En el caso del periodismo, el mayor problema que veo es el del negocio empresarial y político que hace que ya no me cuestione lo que me cuentan sino que tengo que oir las radios pensando en lo que no me cuentan, que dicho sea de paso me parece muy interesante y productivo. Mi pareja se reía de mí cuando escuchaba la Cope, pero yo le replicaba que si no lo hacía me perdía la otra parte de la información que suelo recibir. En fin, es un tema que imagino que conoces.
    Por último, en todos lados hay zancadilleadores profesionales. Los vi cuando estudiaba la carrera, ahora trabajando, en el periodismo…no es cuestión de profesiones sino de naturaleza humana. Cuanto debemos aprender de las hormigas.

  • Pues anda que los fotoperiodistas estamos bonitos…

    Cuando los propios intereses dejen de pesar sobre la profesión ésta seguro que resurgirá. Esto no quiere decir trabajar gratis, ¡ojo!. Pero si que hay quien trabaja según tu precio, es decir, se entera de tu tarifa y la baja. Con compañeros así prefiero dejar la profesión…

    Esto es algo extendible a todas, o al menos, la mayoría de las profesiones. Triste que no exista un colegio profesional para poner los puntos sobre las íes o un sindicato que, realmente, mire por el profesional en vez de su propio ombligo esperando una “liberación” sindical.

    Hablo del caso del fotoperiodismo y fotografía que es lo que me atañe…

  • Pues Aarón, en el periodismo de redacción pasa lo mismo. Los que se ofrecen por sueldos más “bajos” menospreciando tu labor e incluso llevándote a perder el empleo. Lo sé de buena tinta.

    Un abrazo.