Los trapos sucios de los demás

No pretendo generalizar pero, en la mayoría de los casos, un blog personal es un espacio en La Red creado para que todo el mundo se entere de las penas y miserias del que publica. Por ende, ¿es éste el objeto de este blog, por ejemplo?

Hago un paréntesis para informarles que un tipo de Tuenti (lo de tipo es con cariño) dice que más del 20% de los jóvenes que usan Tuenti no encontrarán trabajo en el futuro por lo que publican en sus perfiles. ¡Oh! ¡Cuidado con lo que publican! Yo si trabajara en un departamento de recursos humanos también escribiría el nombre y apellidos del entrevistado en el Google, jo, jo, jo. Repito: si trabajara en recursos humanos… No sé si se han dado cuenta de que el BOE (o BOC en el caso canario) es un patio de vecinas.

Retomando la pregunta del principio, personalmente no utilizo mi blog para hablar sobre mi vida, aunque se ha dado el caso. No obstante, que miles de personas escriben sobre sus vidas, en La Internet, con un fin exhibicionista, se cae de maduro. Por tanto, en su nacimiento los blogs fueron un boom, y todo aquél que estuviera “en la onda” debía tener uno. Entonces unos sabiondos, también conocidos como gurús, pensaron que debía existir una categoría para estos desvergonzados (debo puntualizar que éramos seres anónimos, ya que utilizábamos seudónimos. Qué tiempos, Malalua); dicha categoría, “blog per-so-nal”, continúa, actualmente, siendo la más usada. Toca preguntar: ¿qué puede tener de interesante la vida de un infeliz anónimo?

Nos encanta husmear en los trapos sucios de los demás. Muchos quieren saber si tú, su “enemigo”, estás mejor que él (y envenenarse de envidia) o, por el contrario, regocijarse en tu miseria. Es curioso cuando, tras mucho tiempo sin saber de alguien, lo primero que me preguntan es: “¿en qué andas metida?”. ¡Con la cantidad de cosas que me podrían preguntar! ¿Seré una mal pensada? Menudo panorama.

¿Qué más puedo apostillar sobre los blogs personales? Pues que la gran mayoría son un coñazo, con perdón. Soy consciente de que tiro piedras sobre mi propio tejado, pero escribo con conocimiento de causa. No obstante, bien es cierto que un toque personal e intimista siempre le da un aire diferente a un blog. Y algunos son realmente buenos.

En definitiva, que profeso un amor- odio por los blogs personales. Sobre todo porque nadie es transparente al 100% en La red. La omisión de ciertos aspectos de nuestras vidas sesga la imagen que ofrecemos. A ello hay que añadirle el tono de los textos. Personalmente prefiero el burlón, resta ridiculez a un texto personal (más cuando te están contado un culebrón de barrio). Por último, un blog hecho por ociosidad (o por amor al arte) resulta más atractivo que aquél que busca constantemente un reconocimiento.

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Aclaración: éste es un blog personal. Todos los textos, ilustraciones, fotografías, etc., que afirme como propios, tienen un enfoque personal. Por tanto, no esperen un lenguaje periodístico, ni excesivamente cuidado (salvo en los microrrelatos). Para tales textos, estoy diseñando un blog “profesional” -ylkatapia.com-. ¡Gracias por leerme!

  • hummmm
    como veo q repites tema, repito respuesta:
    La creacion de un blog es un acto de vanidad 😉

    Coincido contigo en q la peña se aburre mucho, pero estan peor los foros llenos de trolls
    1 saludin!

  • Degonal

    Me parece una reflexión muy profunda la que acabas de hacer , y no me gustaría que llegaras a la conclusión de que para quién o para que escribo , porque siendo yo egoista , no quisiera que dejaras de hacerlo .Cierto es que se escribe muchas cosas vacias de contenidos , pero lo de menos es qué y quién escribe y lo demás es que podamos decidir y elejir a quién leer , por eso yo he elejido leer a Malalua .

  • Jaime

    Incluso las personas mas anisociales, entre las que me incluyo, sienten a veces la necesidad de trascender más allá de los muros de su habitación. Aunque el contenido o la forma no tengan, a nuestros ojos, un valor práctico o estético, cumplen una importante función: el desahogo, de la misma forma que lo hacen otras maneras de expresión (pintura, música, escultura o poesía).
    A pesar de que pueda parecer banal el hecho de contar, bajo seudónimo, las propias miserias, no es diferente a lo que hizo Charles Bukowsky (con el nombre de Henry Chinasky) en su libro “La senda del perdedor”. Y, personalmente, lo considero una obra de arte (aunque mi hermano siempre dice que es “una fantástica muestra de la prosa de alcantarilla”).
    No me posiciono a favor ni en contra de nadie, ya que la expresión es (y debe seguir siendo) libre, tanto para el que expresa como para el que expresa su opinión sobre lo expresado (y perdón por el retruécano). Personalmente, me encanta contar mis miserias, pero nunca lo hago en forma de palabras. Como dijo Leslie Nielsen: Puede que nuestros problemas no importen un comino, pero es nuestro comino.
    P.D. Al paso que va el país, el 100% de los usuarios de Tuenti no encontrarán trabajo, y no tendrá nada que ver con sus perfiles.

  • Jorgogi: ¡cierto! 😀

    Degonal: muchísimas gracias por leerme, es todo un honor.

    Jaime: estoy de acuerdo contigo en todo. Siempre hay momentos. En el pasado sí narré mis “miserias” pero camufladas en los “pseudopoemas”. Estoy de acuerdo en que no tiene nada de malo tener un seudónimo; es más, a veces lo echo de menos.

    Un abrazo a todos.

  • Jaime

    Si, tiene algo evocador (y tampoco queda elegante firmar como Paco Suarez o Juampa Jillero), el problema es cuando piensas que con eso basta. Para contar algo hace falta tener algo que contar.
    El arte sólo es una extensión de uno mismo, vamos, que sin personalidad no hay espíritu ¿Y de qué sirve la pintura sin el lienzo?