Los sabidillos y la titulitis

+ 16 años. Palabrota: “dicho ofensivo, indecente o grosero”.

Soy una investigadora nata. Sobre todo en La Red. Cuando un tema me interesa, no paro de rebuscar en sus escondrijos hasta ser capaz de construir hipótesis. Es más, presto atención hasta al más nimio comentario, si la cuestión que me ocupa es un hecho o una persona. Cuando contrasto la información y la hipótesis pasa a ser teoría… Hala, a otra cosa. No es que sea voluble, pero tengo una sed inagotable de conocimientos. Me apasiona aprender de los demás. No obstante, los hay que pecan de sabiondos y escriben sobre cosas de las que no tienen ni puta idea.

Vaya, creo que acabo de descubrir de qué irá este texto. No es que me crea Stephen King, que empieza todos sus escritos sin saber de qué tratarán, pero llevo unos días tan, pero tan ocupada, que Malalua se puso en huelga (como los controladores aéreos, pero sin sus sueldos, claro está. Qué mareo).

¿Por dónde iba? Ah, sí; los sabidillos. Este término no tiene porqué ser peyorativo, pero en este caso, y porque me da la gana, lo será. Dicen que la locuacidad es una virtud, pero si lo que se suelta por la boca es interesante. Los que abren esas bocazas para escupir sapos y culebras son insoportables. No me andaré por las ramas, simplemente lo son. ¡Enterados y enteradas a más no poder! Ellos saben de todo. Y cuando digo de todo, es de todo. Pero claro, La Red está saturada de información y todo aquél que quiera ser “culturilla”, sólo tiene que teclear “google.es“. Todos podemos caer entonces en la charlatanería, porque tenemos múltiples fuentes documentales al alcance…

(Pausa para reflexionar).

Que no. Que no puedo con los petulantes.

Los petulantes van por el mundo mirando por encima del hombro al resto de mortales. Porque ellos se codean con lo mejorcito de su estrato sociocultural (o eso piensan). No seré yo quien dude de las grandes fiestas a las que acuden, o del grosor de sus cuentas bancarias, pero de ahí a hablar con propiedad va un trecho. Curiosamente, la mayoría de los sabidillos¡Stop! ¡No pretendo generalizar!- dicen haber aprendido de la experiencia, la base de todo conocimiento (es decir, que no tienen educación superior). De acuerdo. La propia ciencia los avala:  el método de ensayo- error. Pero ¿a que todo científico tiene primero una base teórica para luego contrastar y perfeccionar con la práctica? Lo sé, estoy rizando el rizo.

Vale. Supongamos que no pudieron estudiar. O mejor aún: no les gusta hincar los codos. Da igual, es lo de menos, no valoro a las personas por sus títulos. Pero lo que sí me repatea es el aire de sabidillo que se gastan con los que sí decidieron hacerlo. ¿Qué tal si se meten el complejo por donde les quepa?

Hagan acto de conciencia. Cuando se equivocan nunca reconocen sus errores. Le dan mil vueltas a la cuestión y, por mucho que argumentes, ríndete. Uf, y como menciones titulación universitaria, te caen en bandada.

*

Sabidillo Vs. Titulitis (todo parecido con la realidad es mera coincidencia).

En una redacción, de cuyo nombre no quiero acordarme… Un sabidillo, sin levantar la vista del teclado, está contando su obra y milagros al nuevo, que le escucha atentamente, aunque tiene prisa porque tiene que salir a la calle a preguntar a los transeúntes una gilipollez. Las que se encargan a los nuevos, vamos.

– Sabidillo: llevo “tropecientos” años dedicándome a esta profesión. (Éste no sabe cómo funciona el negocio). Recuerdo una vez que le “reventé” la noticia a un chico que había estudiado en Oxford. Además, yo leo mucho.

– Titulitis: oh… (Me duelen los ojos cuando leo tus crónicas. Y a ver si acabas ya, que tengo que ir a hacer tu encuesta de mierda).

– Sabidillo: (este niñato con titulitis es tan iluso que piensa que se quedará con mi puesto. Antes le pisoteo la cabeza). ¿Pero tú no tenías que hacer una encuesta? ¡Joder, que es para hoy!

Y el sabidillo comenzará una campaña para que el titulitis se sienta inferior a él. Le pedirá café a todas horas, y nunca le dejará  ejercer correctamente el puesto para el que tantos años se quemó las pestañas. Bastardos. ¿Os creéis que los títulos se regalan? A veces se compran, ja, ja, ja. Es broma, ja.

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Intrusismo profesional. Al final hemos acabado en esta vereda. Tema peliagudo y muy controvertido. No me interesa, que llevo más de setecientas palabras. Para otra disertación, quizás.

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¿Te consideras un/a sabidillo/a?

¿Crees que es contagiosa la titulitis?

Como mi intención es ser escritora, he creado una página en Facebook titulada “Aprende a escribir“, cuyo objetivo es mejorar, entre todos, nuestra escritura. Como servidora suele cometer alguna que otra falta, la creación y mantenimiento de la página me ayudará a repasar la ortografía y estar al día en lo que se cuece en la RAE. Les invito a que participen. Gracias.

  • Javier Rodríguez

    Creo que soy ‘sabidillo’ más de lo que me gustaría pero intento aprender a reconocer errores y resolverlos (si soy capaz). Siendo ‘miembro’ sólo del grupo de sabidillos, no puedo ponerme en la piel de los que tienen titulitis. ¿Intrusismo profesional? Habría que ver cada caso, ¿no? Creo que ni la formación ni la experiencia garantizan solvencia.

  • Alejandro Zabaleta

    Muy interesante este artículo. Voy a incurrir en uno de los clichés a los que aludes. Llevo 15 años en el periodismo y no soy titulado en ello (aunque tengo otras titulaciones). Al final, he llagado a la conclusión de que hay que filtrar de alguna forma el acceso a este oficio, porque los peores compañeros, los que más joden y venden a los demás, son precisamente aquellos que no tienen estudios y creen que todo es una carrera de codazos.
    Con respecto a lo de la ortografía, creo ciertamente que la única forma de aprender a escribir es leyendo. Y no leyendo comentarios en Internet, sino libros. Y eso cada vez va a peor. Bss

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  • Ángela

    Jajaja… Estaba ansiosa por leer nuevas publicaciones. Me ha encantado Ylka, ¡muy bueno! Esto ya lo sabías desde hace muchísimo tiempo…

    Estoy deseando ojear esa nueva página del Face, a ver si luego me acuerdo.

    Besos amiga.

  • muy amena la lectura.

    si alguna vez fui sabidillo o listillo, pido disculpas. si aun no lo he sido, por dios, en cuanto lo sea darme una colleja.

    una vez conoci a uno que llegó a contestarme los siguiente: “a1q te lo explicara no lo entenderias”. este no era ni sabidillo ni tenia titulitis. engloba una tercera categoria: era gilipollas.

    queda el consuelo de q aunque lo seamos, nunca seremos sabidillos del todo: siempre hay alguien que es más que tu.

    coincido con el señor Zabaleta: hay leer más para mejorar la ortografia, a1q recuerdo una anecdota de Coehlo, q decia q ante la duda de si una palabra se escribia así o asá, en vez de tirar de diccionario usaba google y la palabra con mas resultados era entonces la correcta.

    no me apunto a lo de feisbuc, por no le veo el tema a la cosa esa, al feisbuc, pero gracias 😉

    Hola Ángela!

    Un saludo.