¿(Nos) vendemos los “bloggers”?

Ahora que está de moda la combinación (fatal) de términos “neutralidad+ Red”, he realizado el “sano” acto de reflexionar sobre la interesante relación que han establecido las marcas con los bloggers. Corregidme si me equivoco, pero es una relación que está muy afianzada en los blogueros de moda y MUA (make up artists). No obstante, también se ha extrapolado la tendencia a los gurús (líderes de opinión, influencers) y bloggers en general. Evidentemente, tienen mucho que ver en ello las agencias de publicidad y marketing, ya que éstas se encargan de ser mediadoras entre la empresa y el bloguero “perfecto” para éstas.

No obstante, es de rigor puntualizar un elemento antes de meterme en materia: un bloguero no es periodista. Se los dice una Licenciada en Ciencias de la información (rama Periodismo), es decir, periodista hasta la médula por vocación y por carrera, que también se considera bloguera por méritos propios (¡ya son 7 años diseñando y gestionando blogs!); por tanto, me atrevo a afirmar que no debemos esperar ningún tipo de objetividad y/o neutralidad en blogs personales.  Sí, lo reconozco, a mí eso del “periodismo ciudadano” no me convence, que no significa que lo censure. Para nada. Cualquier ciudadano tiene todo el derecho del mundo, más en la Red, a exponer sus opiniones o de informar de algún hecho noticioso que haya llegado a sus oídos. Pero ¿dónde queda la interpretación de la noticia? Bah, éste no es momento ni lugar para debatir sobre esta denostada profesión. Ojo, mi más absoluto respeto y admiración por aquellos bloggers que luchan, desde las trincheras de sus blogs, contra la censura, arriesgando incluso sus vidas. Ése es otro tema.

Una vez aclarada la peliaguda relación periodismo- blogging, toca preguntarse ¿las marcas nos están vendiendo? Me explico: según parece, hay voces que apuntan que antes, los bloggers, éramos libres, independientes de los medios supeditados a los intereses comerciales (esto último es cosecha mía, fruto de haber trabajado en medios de comunicación). Es decir, ¿el blogging tenía aspiraciones a convertirse en un “real” cuarto poder? En mi humilde opinión, creo que no. Bien es cierto que es un medio poderoso de comunicación, libre si su propietario así lo desea, pero de “cuarto poder” nada. Todo responde a una elección personal, como lo es el propio hecho de abrirlo. Por tanto, ¿qué tiene de malo aceptar obsequios y escribir sobre ellos?

Está clarísimo que cuando una marca te envía un regalo espera una opinión favorable. Los más puristas afirmarían que intenta “comprar” la opinión del bloguero. ¡Evidentemente! No niego esta premisa, lo que cuestiono es la falacia de creer que un bloguero debe ser 100% objetivo. No entiendo esta preocupación, cuando un mal ejercicio del blogging tiene sus consecuencias. Me refiero a que si tu blog es un escaparate comercial, tus lectores, hastiados, te abandonarán; o si te atreves a realizar una reseña falsa, perderás toda credibilidad (si alguna vez la tuviste). ¡Ni que los lectores fueran tontos! Por consiguiente, todo blogger debe tener su propio código de conducta, si aspira a fidelizar o afianzar una comunidad. Pero de ahí a rasgarse las vestiduras por hablar del producto de una marca… Repito: el blogger no es un periodista. Es un blogger. Y a mucha honra.

¿Y qué pasa con la simbiosis periodista- bloguero? Dependerá, por supuesto, del enfoque del blog. Si es personal, ¡qué diablos! Voy a poner mi caso personal. Soy periodista, he ejercido como tal, y he recibido varios productos de varias marcas tales como Levi’s, Random House Mondadori, Vodafone, Eristoff y Braun. A cambio de recibir dichos productos, debía escribir una reseña -la propia agencia te incita a que “critiques” si fuera necesario el producto-. Y aquí es donde entra en juego mi honorabilidad: ¿me arriesgo a perder toda credibilidad? A pesar de que, en este caso, mi rol es el de bloguera, sigo siendo periodista y no puedo cuestionar mi imagen en mi actual trabajo o en futuros proyectos.

En definitiva, que, hasta la fecha, todos los productos que he recibido y probado me han gustado y no les he encontrado pegas. El día que encuentre una o varias, no duden que lo comentaré, ya que no me pagan por ser comercial (jamás he recibido un euro). Simplemente, ejerzo mi derecho a recibir o no un producto. Y sigo siendo libre. Ni se os ocurra dudarlo.

  • Lo has clavado. La verdad es que está tendencia es cada vez más extensa entre tweets de supuestos profesionales de marketing en redes sociales. En parte el espacio para declarar el interés es apenas inexistente en 140 caracteres pero aún así, confunden el interés de sus seguidores con el target del cliente.