Del buen trato nace el ingrato

No voy criticando a lo que os dedicáis en Internet. Lo digo porque a otros sí parece preocuparles lo que hago o dejo de hacer. Ni me preguntéis por qué, porque ni yo misma lo sé. Procuro morderme la lengua en su justa medida, pero no puedo ser hipócrita, ni políticamente correcta por exigencias del guion. Asimismo, no soporto a los que ponen en práctica el “dime con quién andas y te diré quién eres”, porque es una falacia. Por tanto, prefiero parecer pedante a ser tachada de falsa. Éstos son mis principios, los que sustentan mi personalidad y buen hacer. Y con lo de buen hacer, me refiero a que procuro ofrecer lo mejor de mí misma, sin preocuparme lo que murmuren los demás.

Esta introducción responde al comportamiento que exhiben muchísimas personas en las redes sociales, principalmente. Algunos se crecen tras la pantalla de un móvil y/o ordenador, se sienten importantes, y cuando los conoces en persona parecen “ratoncillos” asustados. O los hay que se dedican a seguir a personas a las que no soportan, lanzándoles indirectas, pero procurando parecer aliados. ¿Por qué se comportan de manera tan opuesta a como son en realidad? Igualmente, es una pérdida de tiempo mantener en tus perfiles a individuos que se dedican a cuchichear a tus espaldas, a criticarte. ¿Qué clase de código ético regula las interacciones personales en la Red? No concibo esta doble moral, no la acepto. Es indudable que algunos tienen miedo a la reacción de ese censor que parece no tener nada mejor que hacer en la Red que observarte. “La grandeza de los hombres se mide en función de la de sus enemigos“, dice el refrán.

En mi caso, tras varios meses reflexionando sobre el tema, he decidido ser lo más transparente posible. Con ello quiero decir que no seguiré ni aceptaré a aquéllos para los que soy persona no grata. No tengo tiempo ni estómago. Y centraré todas mis atenciones en mis amigos reales y, por qué no, virtuales. Debemos esforzarnos en fomentar la honestidad, aunque ésta pueda parecer maleducada. Y más en esta época decadente, sangrienta y miserable (poco se diferencia de épocas anteriores). Internet es la dimensión que no debería convertirse en el espejo magnificado de los peores defectos del ser humano. Y ahí lo dejo.

  • Uf, Malalua, cuanto me da para reflexionar esa última frase.

    Llamémoslo mala suerte, o llamémoslo la cobardía del que se esconde detrás de la pantalla, o hablemos de aquel que se siente importante detrás de un ordenador, sentando cátedra, sentenciando, juzgando.

    Me encontré con varios individuos así, algo sabes, el último muy recientemente, un mes escaso…

    Yo también ahí lo dejo. El dolor es atroz cuando te envían un email de estos demoledores (pero no se atreverán nunca a decirte esas mismas palabras a la cara), personalmente he llegado a detestar internet con toda mi alma, pero… tu última frase es muy buena.

    Pues uno de los peores defectos es la cobardía.

    Un beso, mi niña

    • ¡Hola cielo!

      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que no hay peor defecto que la cobardía. Sobre todo de aquéllos que se esconden tras un ordenador y arrojan dardos repletos de veneno. Por eso debemos ser honestos y no aceptar tales comportamientos.

      Fuerza, amiga.

      Un beso enorme,
      Ylka.

  • Kim

    Tu mundo mágico es compartido, por todos los que soñamos en nuevos y mejorados mundos. Sí amiga, tendemos los humanos a cierta bipolaridad en los sentimientos…a veces somos nada, otras todo. La vida es extraña, hermosa y dura…claro que varía la condición y circunstancia de cada individuo. La existencia se compone de etapas, épocas y movimientos, que desencadena en resultados terribles: hambre, guerras, miserias…y otras tantas en solidaridad, pasiones, descubrimientos, arte, humanidad…Abrazos pensados, pintados sobre tu lienzo de colores fantásticos…

    • Anonymous

      ¡Gracias Kim!

  • “no seguiré ni aceptaré a aquéllos para los que soy persona no grata.”

    Sorpendido, no pensé que lo hicieras. Sabia decision en todo caso 😉

    • Ylka

      Je je je, ¿por qué lo dudabas? Un abrazo, amigo 🙂

  • ¡Ole, ole y ole!
    Ya es hora de que alguien diga las cosas claras. Gracias.

  • ¡Ole, ole y ole!
    Ya es hora de que alguien diga las cosas claras. Gracias.

    • Ylka Tapia (Malalua)

      ¡Gracias a ti por leer el post! 😉 Un saludo enorme.

  • Te preguntas qué tipo de ética regula las interacciones en la red, y la respuesta es, ninguno. Pero no me refiero a que exista un código ético al que estas personas no atienden, sino que, literalmente, no existe.

    Internet y las redes sociales han planteado un mundo en el que las reglas de interacción deben ser reinterpretadas de nuevo. En mi opinión, tan errado es criticar a los chavales de hoy por el tiempo que pasan en el ordenador, como asumir que la interacción en internet sigue las mismas reglas que la interacción cara a cara. Todo se reduce a lo mismo: interpretar una situación en sus propios términos, no bajo la perspectiva propia.

    La ética nace de la moral, y la moral, del hábito. Las personas llevamos miles de años interaccionando unas con otras, creando reglas y normas de conducta que, con matices culturales, hemos de aplicar para adaptarnos a nuestras sociedades. Internet, por otra parte, es un mundo nuevo, y aunque comparte muchas de las características de la comunicación interpersonal, no es lo mismo; necesitamos reglas nuevas. Y las necesitamos precisamente para evitar que ocurran cosas como estas.

    Pero como todo proceso, lleva tiempo. Y aunque será (está siendo) un tiempo apasionante, no podemos evitar las pequeñas trabas en el camino =).

    Un saludo!