Hienas profesionales

Picaresca:

6. f. Forma de vida o actuación aprovechada y tramposa.

 

Afirmaba Charles Schulz (1922- 2000) que “no hay mayor peso para un ser humano que un gran potencial“. Con esta cita daba a entender que existen personas que conocen sus talentos pero que se sienten frustrados al no poder explotarlos. No es sólo una premisa presuntuosa, también encierra una virtud que se convierte en defecto si no se posee en su justa medida: ambición.

La ambición es un concepto ambiguo, a mi juicio, ya que asciende al éxito o condena a la desdicha. Para alcanzar metas, no sólo hay que ser virtuoso, deben darse ciertas circunstancias: estar en el lugar y momentos adecuados, contactos, etc. Oportunidades que muchos buscan desesperadamente, utilizando para ello estratagemas que, por desgracia, resultan sumamente efectivas. En este caso, me refiero a los trepas, el equivalente a las hienas en el reino animal.

Trepa= hiena.

Su mayor “virtud” es la observación- ataque, ya que no pierden el tiempo en reflexionar si sus acciones afectarán a terceros, sólo quieren rapiñar objetivos. Es indudable que muchos lo consiguen, retorciéndose de placer en su propia mierda. Los escrúpulos brillan por su ausencia, actitud peligrosa, dicho sea de paso. Aquéllos que pretenden destacar por sus propias virtudes, reales o no, se darán de bruces con la picaresca. Poco importa si te has quemado las pestañas durante años estudiando y trabajando, siempre llegará una hiena, casi analfabeta, que cobrará igual o incluso más que tú.

Reconozco que algunos trepas hacen bien su trabajo, a pesar de sus malas artes. No obstante, no les libra de poseer una mínima educación reglada y cargo de conciencia. Merecen el Oscar a la mejor interpretación de farsas. Pero no hay nada que me queme más las entrañas que la mentira. Me producen náuseas aquéllos que se inventan anécdotas, tomadas de la vida de otros, para parecer interesantes, y observar cómo el resto les siguen el juego. Lo sé, son unos pobres diablos, ignorantes de que la persona a la que “veneran” es una farsante.

Retomando la cita del principio, no voy a negar que muchos creen ser talentosos cuando en realidad no lo son, de ahí que no consigan ser lo que pretenden ser. Sin embargo, todos tenemos “algo” a lo que sacar partido, siendo perseverantes, realistas y un poco ambiciosos. Y es que no hay nada más satisfactorio que alcanzar el éxito sudando la camiseta; de esta forma no sonreiremos como hienas.