Probador de videojuegos

Dicen que la gran mayoría de los gamers sueña con la profesión de probador de videojuegos (video game tester). Una profesión relativamente nueva, pero indispensable en todo lanzamiento que se precie. Los probadores se pasan horas y horas verificando si un título es técnicamente jugable o si su traducción es correcta. Ningún detalle puede ser pasado por alto -la credibilidad de la empresa está en juego, y nunca mejor dicho-, por lo que la dedicación es muy alta; tanto, que lo que era un hobby convertido a vocación acaba siendo una obligación.

O eso dicen los probadores.

Está claro que cualquiera no puede ser probador de videojuegos. El ejemplo está en la cantidad de bugs o fallos técnicos que nos encontramos en algunos de los títulos más vendidos. Alguno dirá que esto no es culpa de los testers, sino de las compañías que no atienden las sugerencias y comentarios, ya que eso supondría volver a programar el juego. Probablemente, esta sea una de las razones, pero, ya que hablamos de una profesión, asumamos que hay que poseer algo más que gran habilidad para los videojuegos (aunque sigue siendo primordial); hay que ser meticuloso, poseer una gran capacidad de observación, nociones de programación y saber trabajar en equipo.

En el caso concreto de los probadores de funcionalidad, son los responsables de completar una y otra vez el juego. Esto conlleva jugar de forma intensiva y darle al coco para llevar a los personajes a situaciones absurdas, además de buscar los puntos muertos en el escenario; a eso hay que añadirle ‘provocar’ cuelgues, bajadas de rendimiento, etc., para que cuando el videojuego caiga en manos de un ‘simple’ jugón sea casi perfecto, ¡ja! Si te ves capaz de ello, adelante. Tranquilos, no hay formación para este menester, aunque fijo que algún lumbrera saca un posgrado (!).

No obstante, los probadores lingüísticos tienen un perfil más específico. El tipo ideal sería un traductor e intérprete, aunque para eso ya está el traductor oficial del proyecto. Los probadores deben poseer gran manejo del idioma materno y nivel medio de otros idiomas, sobre todo del inglés. Es fundamental la comprensión, ya que el objetivo es comprobar que las traducciones están dentro del contexto, que no se ha escapado una letra fuera de lugar, etc. Por último, y no menos importante, hay que saber escribir.

¿Y qué pasa con el sueldo? Oh, las malas lenguas afirman que los probadores de videojuegos son mileuristas. Un salario que no está nada mal para un trabajo que no es estresante ni tedioso, pero que requiere de tu tiempo libre, ese que antaño usabas precisamente para echar unas partidas. Igualmente, si una compañía te necesita ya, es ya, o te pueden cerrar el chiringuito de un día para otro.

¿Cómo lo ves? ¿Sigues deseando ser probador de videojuegos?

Foto: Ehow 

  • Pasa lo de siempre, dentro de este campo, todo parece bonito XDDD

    • Ylka Tapia

      Y va a ser que no lo es…

  • jorgogi

    yo no valdría 😀 hay juegos de los que no paso la primera fase, me quedo atascado ahi y fuera 😀

    • Ylka Tapia

      Pues sí que serías una gran video game tester 😛