El paraíso de los ‘hackers’

¿Nos espían? salvados
En el último programa de ‘Salvados’, ¿Nos espían?, Jordi Évole abordó este tema. 
13/04/2013

[V]iendo el programa de televisión Mundo Hacker, en Discovery Max, recordé mis torpes intentos por ser una adolescente hacker: instalé un software que me alertaba si alguien intentaba entrar en mi PC y así yo devolverle la jugada —como correctamente inferirán, no se dio el caso. Una pena—. También me dedicaba a leer artículos sobre los mejores antivirus del mercado, aunque siempre acababa instalando gratuitos, ya que fui de las que creía que todo en Internet debía ser libre.

Hoy no pienso igual, sobre todo desde que Apple monopolizó mi tarjeta de crédito. De igual modo, y aunque lo primero que intenté hacer con mi primer smparthone fue el llamado jailbreak, no concibo el piratear aplicaciones. Y mis reticencias se deben, principalmente, a un concepto de seguridad. Precisamente de esto último trataba el programita de los hackers: de la indefensión de los smartphones.

Los teléfonos inteligentes se han convertido en un auténtico paraíso para los piratas informáticos, debido a las vulnerabilidades de los propios dispositivos y a la pasividad de los propietarios en lo que respecta a la privacidad. Entre las recomendaciones básicas para evitar que nos cuelen un malware o accedan al móvil está la de usar siempre un código de bloqueo del terminal aparte del propio pin, mantener desactivado el Wi-Fi si no lo estamos utilizando —fundamental no conectarse a redes públicas desconocidas si no queremos que tengan completo acceso a nuestros contactos, fotografías y perfiles en redes sociales— y mantener actualizado el sistema operativo. Pautas que la mayoría no tiene en cuenta y que ahorrarían más de un disgusto. Igualmente, cuando navegamos por los dos principales markets hay que tener especial cuidado con las aplicaciones que descargamos, ya que algunas están destinadas, precisamente, a introducir códigos maliciosos. Sí, ojo con lo que bajamos, sobre todo si no es oficial o ignoramos su procedencia.

Ah, y también hay que tener precaución con los códigos QR o las promociones en las que nos piden que introduzcamos nuestro número telefónico. Y si me permiten un último consejo para no incrementar el inevitable rastro digital, no cuesta nada revisar la configuración de seguridad en Facebook y los permisos a aplicaciones de terceros en Twitter.

Publicado en DA.