Hipermedia

Cuando escribimos en papel el texto es unilínea, todo lo contrario al formato digital que es hipertextual. Esto último nos permite desplazarnos a cualquier parte de este o incluso a otro mediante enlaces (el término «hipertexto» fue acuñado en 1960 por Theodor H. Nelson, refiriéndose a la escritura no secuencial que permitiera al lector elegir en una pantalla interactiva). Además, hay que tener presente que la Red es mucho más que enlazar información: la Web conecta personas. De igual modo, somos nosotros quienes organizamos el contenido, los que señalamos mediante clics ideas y conceptos. Michael Wesch, profesor de la Universidad de Kansas, aglutina todo lo anterior en una sola frase: «La Web somos nosotros».

Por tanto, al ser nosotros la máquina, debemos prestar atención a conceptos tales como identidad, ética, retórica, derechos de autor, privacidad…, ya que estos han variado en función de los ambientes virtuales en los que participamos —las masificadas redes sociales y medios digitales, entre otros—, generando un cambio mediático que, poco a poco, se está democratizando. Las nuevas tecnologías de la información y comunicación son instrumentos que han modificado las formas de fabular (nuestra histórica inquietud por contar la realidad), consolidándose tras la vorágine de la digitalización —¿quién no recuerda su primer escáner y/o cámara digital?

Asimismo, si el discurso analógico se compone de un inicio, desarrollo y desenlace, la nueva narrativa añade formas de producir historias; es más, el cine tardó 50 años en construir un lenguaje propio, el que actualmente conocemos, y la televisión 40, por lo que la Red aún está en pañales, desarrollando su propio método basándose en la convergencia de los lenguajes audiovisuales y las tecnologías que integran su infraestructura. Esta hipermedia (texto, imágenes, sonidos…) crea reglas y experiencias en un relato multilínea en el que las audiencias actúan —sirva de ejemplo, tuitear en directo sobre un programa de televisión—. Cabe recordar que fue en 1980 cuando el software del hipertexto convirtió a los lectores en autores, un antecedente que el crítico de literatura electrónica George Landow señala como elemento clave para la supervivencia de los medios de comunicación: estar completamente hipertextualizados para ofrecer una información multimedia.