Renacimiento de la lectura

26/04/2014

ylka tapia leyendo [D]urante todo el mes de abril, La Laguna [Tenerife] acogió una serie de actividades para la promoción y difusión de la lectura, todas ellas teniendo como núcleo central la celebración del Día Mundial del Libro. Una de las más destacables, al margen de la popular maratón de lectura en la plaza de La Concepción, es la llamada suelta de libros, en la que se depositan cientos de obras en diferentes puntos de la ciudad para que los lectores puedan disfrutar de su préstamo gratuito. Así, los románticos de la tinta han disfrutado del tacto y olor del papel, de una industria que aún no asume la digitalización y se opone, frontalmente, a apostar comercialmente por la electrónica —el IVA es del 21% mientras que en papel solo el 4—. Curiosamente, la edición de ebooks ofreció en 2013 mejores resultados que la convencional, aun no teniendo todos los registros ISBN de Amazon, el mayor vendedor de libros electrónicos, ya que no es obligatorio para los autoeditados.

Por otra parte, cabe recordar que los usuarios de dispositivos e-reader compran hasta cuatro veces más que los lectores clásicos, por lo que Amazon UK, en 2012, lo definió como un auténtico «renacimiento de la lectura». De hecho, desde ese año la tendencia es ascendente, mientras que el sector tradicional continúa en caída libre. Ahora, no olvidemos que los portales de descarga de títulos pirateados representan el paraíso de quienes se niegan a pagar 11 euros, ejemplarizando, por una obra digital.

Es indispensable preguntarse, por tanto, el porqué de la negativa de la Comisión de Cultura del Congreso, abanderados de la protección de la propiedad intelectual, de rebajar los impuestos de los productos digitales. De esta forma, las empresas podrían aplicar de forma más efectiva la estrategia long tail y ofrecer un catálogo especializado de baja demanda que, en suma, arrojaría probados beneficios. Manteniendo esta actitud, lo único que se consigue es restringir el acceso a la cultura en línea de calidad —la UE no los considera objetos culturales—, una oferta legal y, por supuesto, acumular números rojos en los balances de cuentas. Y todavía los hay que se sorprenden por la permanente crisis de la cultura.

Aparte de participar en la maratón de lectura, colaboré como jurado en el concurso de microrrelatos. En la imagen, con Acaimo González y Juan Manuel Bethencourt.

 

[+] Fotografías de la maratón de lectura.

Publicado en DA