Falsas apariencias

Describir los peligros de las redes sociales no significa que se resten sus innumerables beneficios. Todo lo contrario: como servicio público, la divulgación de una Red más segura, que no contraviene el principio de neutralidad, es una vía óptima de hacer un uso provechoso de las comunidades en línea. O, al menos, mínimamente correcto. Y todos sabemos que esto último no es precisamente lo que las caracteriza: las habilidades sociales disminuyen por comportamientos negativos que se amplifican en su forma virtual. Pongamos un nimio ejemplo, en comparación a asuntos más relevantes, pero que también requiere de una reflexión: competir por me gustas, comentarios o favoritos en cada estado para reflejar la agenda más apasionante.

Cabe recordar que el autoestima en lo digital es mucho más frágil debido a la búsqueda de aplausos —estímulos que funcionan como interruptores de placer—; porque parece que si no se publica la localización (Foursquare), qué se está comiendo (Instagram) o quién es el acompañante (Twitter y/o Facebook) no ha pasado. Compartir estos mensajes-testimonios demuestra quién tiene los mejores fines de semana, consume alta gastronomía y hace más kilómetros con sus nuevas zapatillas de deporte. Si anteriormente los ricachones y personalidades exhibían este tipo de vida idílica en las revistas, ahora lo puede hacer todo el mundo a cualquier precio.

El cortometraje What’s in your mind, dirigido por Scott Tompson, resume en pocos minutos cómo funcionan las falsas apariencias en la Web

 

Y cuando digo a cualquier precio, me refiero a cómo algunos internautas se obsesionan con la aceptación social a través de las mentirijillas. El cortometraje What’s in your mind, dirigido por Scott Tompson, resume en pocos minutos cómo funcionan las falsas apariencias en la Web: su protagonista, que lleva una existencia, desde su punto de vista, miserable, es capaz de tergiversar su cotidianidad en Facebook con tal de parecer una persona de éxito. A medida que su contador de me gustas crece, más se hunde en su soledad. El principal objetivo de este vídeo es demostrar cómo se produce el efecto contagio de actualizaciones positivas y la necesidad de los individuos de no sentirse excluidos. Aunque no debería sorprendernos: ¿acaso no lo vivimos en nuestro día a día? Es solo una extrapolación de una realidad a otra con el agravante de la continua y (casi siempre) voluntaria exposición.