Empoderamiento femenino

04/10/2014

[E]ntre las múltiples temáticas abordadas en CampusÁFRICA, la situación de las mujeres, tanto en el continente africano como en el resto del mundo, requiere de especial atención, ya que todavía, a pesar de los avances científico-tecnológicos, el término igualdad suena lejano, sobre todo en aquellas naciones sacudidas por enfrentamientos armados o sistemas políticos totalitarios, aunque también en los democráticos asistimos a una enraizada violencia por razón de sexo.

Liberia, con presencia mediática por el brote del virus del Ébola, fue puesta como ejemplo de la labor conciliadora de las féminas que acceden al poder: la entrada a la presidencia de Elle Johnson Sirleaf en 2005, la primera mujer presidenta electa de África, promovió la estabilización social, aunque su figura está envuelta en polémica debido a su criminalización de la homosexualidad; actitud que, en mi opinión, es completamente censurable.

En este sentido, varios son los especialistas que aseguraron en este foro que cuando cese la violencia sexual contra las mujeres y, además, estas accedan a cargos políticos, se alcanzará justicia social gracias a su capacidad de diálogo y de sostenimiento tras la guerra. De hecho, se han activado campañas como la de Guinea Bissau contra la ablación o el llamado “crimen olvidado”: las agresiones sexuales que quedan impunes.

En varias ocasiones se ha escuchado que el futuro está en este continente y que este pasa por un compromiso en firme de la comunidad internacional. Un compromiso que, además, requiera de la participación de las mujeres, agentes de transformación social —a pesar de las más de 60.000 violaciones durante la guerra civil en Sierra Leona, ayudaron a su finalización—. Otro ejemplo es que estas deben tener acceso al desarrollo agrícola, ya que las naciones africanas tienen posibilidades de convertirse en potencias en este ámbito y contribuir a que 150 millones de personas dejen de pasar hambre.

Vera Duarte, expresidenta de la Comisión Africana por los Derechos Humanos, señaló que la «mujer es la primera cara del sufrimiento en África y responsable de las generaciones futuras»; por ello es indispensable, tal y como aseveró María Teresa Fernández de la Vega, exvicepresidenta y actual consejera de Estado de España, que el «primer Objetivo del Milenio sea la consecución plena de la igualdad».

Publicado en DA.