‘Morning Pages’, descubre o desbloquea tu creatividad

 

En un próximo post compartiré imágenes de este peculiar pueblo danés en plena California (EEUU). Aquí, en plan fanática, con el bueno de Hans 😉

Solvang, un pequeño pueblo danés en el Valle de Santa Ynez, cerca de Santa Bárbara en California, acoge un pequeño museo de uno de los autores que marcaron mi infancia: Hans Christian Andersen. Fue una suerte que tuviésemos previsto en nuestro road trip una parada en este singular pueblo, un pelín excesivo (es muy, muy turístico), aunque mantiene un espíritu del norte de Europa bastante genuino —queda pendiente una escapada a la auténtica Dinamarca—. El buen clima y sus carismáticos habitantes hicieron de esta visita una grata experiencia, además de tener la oportunidad de ver manuscritos originales del escritor del Soldadito de plomo.

El Museo se encuentra en la parte superior de la librería Book Loft Solvang, un establecimiento que, desde 1970, ofrece obras de autores locales, originales de clásicos para coleccionistas y novedades editoriales. Disfruté muchísimo paseando entre sus estanterías, ya que conserva el olor a historia, de los pocos rincones en los que te puedes refugiar del desbordamiento tecnológico. Y fue en este lugar donde no solo me maravillé al poder contemplar la correspondencia y apuntes del mítico autor danés, sino también, y no me preguntéis el porqué, me llamó la atención un título que me empujó a comprarlo (entre otros) inmediatamente, sin saber si realmente valía la pena: The Artist’s Way.

Era el último que quedaba y su poder de atracción (marketing) pudo más que yo. Una de las mejores compras que he hecho durante un viaje.

Este impulso por adquirir un, digamos, manual, no es propio de mí, ya que soy muy recelosa de este tipo de publicaciones, pero, tras su lectura, confirmo que sí vale la pena embarcarse en la aventura de doce semanas que su autora, Julia Cameron —exmujer, por cierto, de Martin Scorsese—, propone para «descubrir o redescubrir la creatividad» . Best-Seller mundial que no conocía de nada, pero cuya escritora posee una magnética personalidad.

El libro en sí es interesante, aunque remarca constantemente el éxito de los que han seguido su método, evidenciando que, como la excelente guionista de Hollywood que ha sido, sabe vender historias. He decidido volver a iniciar todo el proceso, pero hay una poderosa herramienta que, sin duda, funciona y que no he dejado de utilizar desde que la interioricé: las Morning Pages.

Cada mañana, nada más levantarte, tienes que escribir tres páginas. Con lo que se te pase por la cabeza: sin corrección, sin futuros lectores, solo tú y tus pensamientos en ese instante. No importa si las frases son inconexas, si cometes errores de puntuación o si tu letra no es del todo clara, la idea es que tu subconsciente se deje llevar y las palabras fluyan. Debe ser lo primero que hagas nada más saltar de la cama: así, según su creadora, «impedimos que el ego se adelante». Los primeros días escupirás sapos y culebras: «¿de qué escribo? A ver cómo relleno estas tres malditas páginas». Igualmente, es fundamental que no leas lo compartido, al menos durante un mes —recuerda: no es un diario en sí, aunque refleje tu vida—; muchísimo menos enseñárselo a alguien. Es tu parcela privada y nadie tiene derecho a asomarse a ella.

Las Morning Pages ayudan, a plazo, a recuperar la creatividad y a organizar la mente. Mapea tu mundo interior y reduce la ansiedad, aportando una visión diferente de la jornada que se tenga por delante. En mi caso, durante una temporada, me dediqué a plasmar mis frustraciones: por qué no hice esto o aquello. A las pocas semanas, empecé a proyectar nuevos sueños, lo cual era muy positivo para alguien como yo que vive preocupada por el tictac del reloj. Pero no os voy a engañar: hay momentos en los que quieres dejarlo, te olvidas o despiertas con el tiempo muy justito. No pasa nada. No te rindas: tú marcas las reglas. Eso sí, sin olvidar que con perserverancia se obtienen resultados.

En un próximo post hablaré sobre el «censor» interior.