Lo ridículamente correcto

El lenguaje políticamente correcto procura sustituir vocablos aceptados por una comunidad por otras denominaciones de nuevo cuño que no consiguen sus cometido sino solo son «una enfermiza ocultación de la realidad a través del eufemismo».

Juicio en línea

La inexperiencia y la limitada capacidad de autorregulación de los adolescentes les hace creer que Internet es algo más que un recreo: albergan un sentimiento de pertenencia al que se ven obligados a estar permanentemente conectados para evitar la ansiedad. Mantienen conversaciones con familiares, amigos y desconocidos que no tienen fin; y nunca están del todo solos —siempre publican una actualización contando qué hacen o dónde están—, cuando es una necesidad básica la intimidad y desconexión para el autoconocimiento.

Nómadas digitales: los auténticos dueños de su destino

No todos pueden ser nómadas digitales. Sí, suena atractivo el poder trabajar desde cualquier lugar, no solo desde casa, sobre todo si se tiene auténtica vocación de viajero. Sin embargo, para llegar a este punto, hay que tomar drásticas decisiones y, además, poseer una mentalidad emprendedora que, y esto no debe sorprendernos, no se fomenta a edades tempranas en este país —el currículo escolar tiene vocación de funcionario.

Techo de (ego) cristal

Texto de opinión publicado en Tenerife Ahora

En las últimas semanas, los medios de comunicación han exprimido la metáfora techo de cristal, que todas las mujeres con aspiraciones profesionales conocemos bastante bien. Significa que, en algún momento de nuestra carrera en una empresa, no solo no podremos ambicionar ir a más, por mucho que el compromiso y los resultados hablen por sí mismos, sino que también descubriremos una serie de obstáculos, la mayoría insalvables, por nuestra condición de género: nunca se es lo suficientemente buena cuando el ambiente huele a testosterona, y la discriminación positiva poco puede hacer en un sistema en el que, históricamente, somos —y nos tratamos— como secundarias, acentuándolo, en mi opinión, la Web. Pero, antes de continuar, permitidme que presente esta columna que tengo el honor de escribir para este nuevo medio.

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