Mis notas de Tecnológica 13

fp Tecnologica159.jpgTecnológica 13 es la tercera edición de un evento sobre nuevas tecnologías y marketing digital que se celebra en Santa Cruz de Tenerife. Este año se optó por un programa más nacional, con la presencia de personajes del mundillo de las redes sociales tales como Juan Merodio, Patricia Araque, Phil González, Blanca Moreno, Fernándo Álvarez, Gabriel Samper, Pedro Jesús González, Alfonso Alcántara y Risto Mejide, estos últimos los protagonistas del ‘Duelo de ideas(de este tema hablé en mi columna en Diario de Avisos). El lugar escogido para albergar el evento fue el Teatro Guimerá y tuvo, según he leído, un ‘streaming’ de calidad, de esos que te permiten quedarte en la oficina sin sentir pena por no haber asistido (aunque siempre es preferible ver en riguroso directo a los protagonistas ;)).

 

[T]al y como el título de la entrada indica, estas son algunas de las notas que tomé durante el evento en mi práctico iPad Mini. Espero que os sean útiles.

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La atención al cliente online: ‘Orange’ VS. ‘Pepephone’

Servicio de atención al cliente: «conjunto de actividades interrelacionadas que ofrece un suministrador con el fin de que el cliente obtenga el producto en el momento y lugar adecuado y se asegure un uso correcto del mismo». Wikipedia. 

[O]range posee uno de los peores servicios de atención al cliente que conozco: una gestión tan simple como el cambio de datos personales, se convirtió en un auténtico calvario con esta compañía telefónica. Necesitaba que actualizaran mis datos para solicitar la portabilidad a ‘Pepephone’ —en la oficina apenas tengo cobertura—, y, los operadores, cada vez que llamaba a su número de atención telefónica (unas 6 veces en diferente días), no se ponían de acuerdo sobre cuál era el procedimiento. Incluso en dos tiendas me comentaron que su sistema informático no les permitía hacer ese tipo de modificación, que solo se podía solicitar llamando a atención al cliente. Finalmente, quizá porque estaban hasta las narices de mi insistencia, optaron por mentir, ya que dos señoritas me aseguraron que ya estaba todo en orden (con grabación incluida), y que «perdonara las molestias ocasionadas…». Venga ya.

Dos veces rechazaron la portabilidad alegando que yo no era la propietaria de la línea.

Desesperada, opté por recurrir a ‘Pepephone‘ para rectificar los datos con los que me di de alta en su web. Y no solo me atendieron estupendamente por mensaje privado en Twitter, el correspondiente departamento relanzó dicha portabilidad (tras pedirme factura y DNI para confirmar que yo, y solo yo, soy la propietaria del número de móvil), y, en menos de tres días, ya tenía mi línea operativa —al margen del acoso y derribo de ‘Orange’ al ver que había conseguido irme—. Por cierto, France Telecom, ya va siendo hora de recibir documentos vía email y no por fax, ¡anticuados!

Acoso de Orange mediante SMS
No, nadie da EUROS, pero sí COBERTURA.

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#Danonetrip, redescubriendo Danone Canarias

Visita Danone Canarias

De esta ‘guisa’ visitamos las instalaciones 😉

[L]os que me seguís por Twitter sabéis que la semana pasada estuve ‘tuiteando’, con el hashtag #Danonetrip, una visita organizada por Danone Canarias a sus instalaciones, a la que fui invitada junto a algunos profesionales de los medios sociales en las Islas. No solo recorrimos las instalaciones, también nos explicaron su comunicación digital y aspectos relacionados con su historia y elaboración de productos. La visita culminó con un delicioso almuerzo en el restaurante Tajinaste del Hotel Escuela de Santa Cruz de Tenerife (imagen del menú al final del post), donde compartimos impresiones sobre esta y otros temas de interés.

En esta entrada solo comentaré algunos elementos de la estrategia comunicativa de la empresa; si queréis saber cómo transcurrió la visita, os recomiendo la estupenda crónica de Obe. 

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Del buen trato nace el ingrato

No voy criticando a lo que os dedicáis en Internet. Lo digo porque a otros sí parece preocuparles lo que hago o dejo de hacer. Ni me preguntéis por qué, porque ni yo misma lo sé. Procuro morderme la lengua en su justa medida, pero no puedo ser hipócrita, ni políticamente correcta por exigencias del guion. Asimismo, no soporto a los que ponen en práctica el “dime con quién andas y te diré quién eres”, porque es una falacia. Por tanto, prefiero parecer pedante a ser tachada de falsa. Éstos son mis principios, los que sustentan mi personalidad y buen hacer. Y con lo de buen hacer, me refiero a que procuro ofrecer lo mejor de mí misma, sin preocuparme lo que murmuren los demás.

Esta introducción responde al comportamiento que exhiben muchísimas personas en las redes sociales, principalmente. Algunos se crecen tras la pantalla de un móvil y/o ordenador, se sienten importantes, y cuando los conoces en persona parecen “ratoncillos” asustados. O los hay que se dedican a seguir a personas a las que no soportan, lanzándoles indirectas, pero procurando parecer aliados. ¿Por qué se comportan de manera tan opuesta a como son en realidad? Igualmente, es una pérdida de tiempo mantener en tus perfiles a individuos que se dedican a cuchichear a tus espaldas, a criticarte. ¿Qué clase de código ético regula las interacciones personales en la Red? No concibo esta doble moral, no la acepto. Es indudable que algunos tienen miedo a la reacción de ese censor que parece no tener nada mejor que hacer en la Red que observarte. “La grandeza de los hombres se mide en función de la de sus enemigos“, dice el refrán.

En mi caso, tras varios meses reflexionando sobre el tema, he decidido ser lo más transparente posible. Con ello quiero decir que no seguiré ni aceptaré a aquéllos para los que soy persona no grata. No tengo tiempo ni estómago. Y centraré todas mis atenciones en mis amigos reales y, por qué no, virtuales. Debemos esforzarnos en fomentar la honestidad, aunque ésta pueda parecer maleducada. Y más en esta época decadente, sangrienta y miserable (poco se diferencia de épocas anteriores). Internet es la dimensión que no debería convertirse en el espejo magnificado de los peores defectos del ser humano. Y ahí lo dejo.

Confesiones de una Social Media Addict (II)

Advertencia: en este post, espero sepa disculparme la RAE, utilizaré lenguaje 2.0. Tropelías para ilustre institución, pero habituales en la jerga de la Red. Aunque con las nuevas reglas ortográficas, poco importa si me tomo la licencia de utilizar dicho lenguaje…

locaConfieso que soy una Social Media Addict. Pertenezco al 10% de los usuarios de la Web 2.0; aquéllos a los que nos encantan, en demasía, los medios sociales. Recuerdo perfectamente el día (allá por el 99) que adquirí mi primer módem: un insípido sábado que dejó de serlo en cuanto salí de la tienda de informática con uno de 56k bajo el brazo (6.000 pesetas de mi primer sueldo, por cierto). Sin cortarme un pelo, desmonté la carcasa de mi PC e instalé el módem que era de tarjeta. Sí, yo solita instalé el susodicho. Lástima que la conexión a Terra se cayera cada 5 minutos… Migré a Canarias Telecom, pero también duré poco.

Para no alargar el tema, una vez que conseguí una conexión decente, comenzaron mis labores de investigación en la Red. ¿Qué se podía hacer en este nuevo mundo? Me registré en foros (creé varios), intenté ser sociable en los chats (pero no me gustaban; sólo se salva el IRC Hispano) y me interesé por la creación de webs (acabé aprendiendo código hmtl, y me gustaba mucho el PHP-Nuke, je). Encontré sumamente fascinante los tutoriales, los cuales devoraba (y sigo haciéndolo, pero en versión vídeo). He de reconocer que probé programas para “entrar” en otros ordenadores, en un alocado intento de ser hacker. Me descargaba programas sin ton ni son; incluso intenté aprender a programar en Visual Basic. Conocí el Napster, el cual tenía más virus que canciones. Mi madre me preguntó si quería estudiar informática. No, gracias.

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Los trapos sucios de los demás

No pretendo generalizar pero, en la mayoría de los casos, un blog personal es un espacio en La Red creado para que todo el mundo se entere de las penas y miserias del que publica. Por ende, ¿es éste el objeto de este blog, por ejemplo?

Hago un paréntesis para informarles que un tipo de Tuenti (lo de tipo es con cariño) dice que más del 20% de los jóvenes que usan Tuenti no encontrarán trabajo en el futuro por lo que publican en sus perfiles. ¡Oh! ¡Cuidado con lo que publican! Yo si trabajara en un departamento de recursos humanos también escribiría el nombre y apellidos del entrevistado en el Google, jo, jo, jo. Repito: si trabajara en recursos humanos… No sé si se han dado cuenta de que el BOE (o BOC en el caso canario) es un patio de vecinas.

Retomando la pregunta del principio, personalmente no utilizo mi blog para hablar sobre mi vida, aunque se ha dado el caso. No obstante, que miles de personas escriben sobre sus vidas, en La Internet, con un fin exhibicionista, se cae de maduro. Por tanto, en su nacimiento los blogs fueron un boom, y todo aquél que estuviera “en la onda” debía tener uno. Entonces unos sabiondos, también conocidos como gurús, pensaron que debía existir una categoría para estos desvergonzados (debo puntualizar que éramos seres anónimos, ya que utilizábamos seudónimos. Qué tiempos, Malalua); dicha categoría, “blog per-so-nal”, continúa, actualmente, siendo la más usada. Toca preguntar: ¿qué puede tener de interesante la vida de un infeliz anónimo?

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Algo pasa con mi “feisbuc”

littlemalalua¡Pues sí que soy original! Lo digo por el título, obviamente. ¿Qué les parece si hablamos del famoso “feisbuc”? Pero voy a tratar el tema desde un punto de vista de usuaria, no como Social Media -que para eso Malalua es un blog personal, y en un blog personal servidora hace lo que le da la gana-.

A lo que iba. Con la excusa de ser una mujer polifacética, tengo un perfil personal con más de 2700 amigos. Igualmente, también poseo una página “me gusta” de este blog (enlace), que tiene algo más de 1200 amig@s. Vamos, que sumando sendos perfiles tengo casi 4000 amigos, ¡pues sí que soy una chica sociable! Hablando en serio, estoy muy agradecida de las personas que han tocado “me gusta” en la página de Malalua, ¡gracias! Respecto al perfil personal… Qué quieren que les diga, me hace gracia que me añada tanta gente. ¡Menuda fauna se mueve por la Red! Y lo de fauna lo digo con cariño 🙂 Pero, seré honesta, se podría hacer un estudio sociológico con un sólo perfil de una red social.

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Confesiones de una Social Media Addict (I)

Advertencia: en este post, espero sepa disculparme la RAE, utilizaré lenguaje 2.0. Tropelías para ilustre institución, pero habituales en la jerga de la Red.

Confieso que soy una Social Media Addict. Pertenezco al 10% de los usuarios de la Web 2.0; aquéllos a los que nos encantan, en demasía, los medios sociales. Poseo, seguramente, un perfil en casi todas las redes sociales y comunidades afines a mis intereses (búscame en Google), ya que tengo alma de tester. Creo ciegamente en el marketing 2.0 y el community managament. Soy “tuitera” –follow @malalua, @ylkatapia-. No suelo hacer #FF.  Tengo una página “me gusta” en Facebook -y varios grupos en desuso-. He jugado, durante años, a varios MMORPG (en “castellano”, y para que se entienda, “juegos online multijugador“), y he descargado emuladores de videoconsolas  (ejem). No diré cuáles (!). Consumo manga y anime. Mi lema personal es “si no estás en la Red, no existes”. Dicen que soy hiperactiva hasta en Internet. Soy blogger desde hace seis años y he trabajado como proveedora de contenido Web. Diseño, si tengo tiempo, webs y blogs. Confío en Creative Commons y uso webs streaming -por ejemplo, Spotify-. Apoyo el arte en la Red y la cultura en 2.0. Mi primer módem 56K lo adquirí con mi primer sueldo, allá por el año 99, y me costó 6000 pesetas. No me avergüenza que me llamen geek, es todo un orgullo.

Sin tetas…

jane

Podría decir, en plan simplona, “… No hay paraíso“, pero no es la idea del título. Si me permiten, también añadiría: “sin sexo“. Me explico. Con esto de trabajar en la Social Media, leo, diariamente, artículos y estudios sobre marketing y Web 2.0. Y, cosas de la Red, en el Twitter (@malalua) me encontré el siguiente titular: “el sexo triunfa entre las prácticas de marketing viral en las Redes Sociales(leer post). Ya lo dije una vez, que estamos enganchados al drama y al sexo. O como diría Andy: “prueba a poner la palabra sexo en el título de un libro y verás como vendes”. Lo mismo pasa en el cine. Si es que lo de simplones es más que una realidad. Y no me refiero a la aumentada.

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