‘Malalua viajera’, nueva etapa del blog

No quiero llegar a una edad… y arrepentirme

No sé muy bien por dónde empezar la primera entrada de la nueva etapa que hoy, 2 de septiembre de 2016, inauguro en esta vieja bitácora, renovada en imagen y temática, ya que me estoy reencontrando a nivel creativo en la Red. Y todo gracias a los viajes que he realizado en los últimos dos años, tras atreverme a dar el salto como autónoma periodista freelance. No obstante, debo aclarar que no pretendo convertir este espacio en un blog de viajes, ya que hay cientos que ofrecen magníficos itinerarios, actividades y consejos útiles —por ejemplo, Andurriante—; en mi caso, y de momento, solo pretendo alternar mis contenidos habituales con relatos viajeros: lo que he visto, escuchado, olido y degustado en cada lugar visitado, experiencias que me hacen sentir más libre y sin miedos.

Es innecesario que, en esta primera entrada, me extienda más. Ahora toca empezar a planificar, editar vídeos y, lo más importante, publicar. La periodicidad será, mínimo, de una publicación semanal, aunque la vorágine del día a día me haga creer —y afirmar— que no tengo tiempo para esto. Las notificaciones del smartphones roban demasiados minutos a nuestros días, así debemos obligarnos a mantener una organización, a establecer rutinas; sobra decir que no en el sentido peyorativo de la palabra. La cotidianidad laboral, esa que ayuda a que podamos pagar las facturas, no debe ser un impedimento para continuar nuestro desarrollo creativo. De hecho, esto último contribuye a que seamos más productivos, a que las ideas fluyan y no se refugien en la oscuridad de la inconsistencia.

Va, ¡empezamos!