florencia«Absorto en la contemplación de la belleza sublime, la veía de cerca, la tocaba, por así decir. Había alcanzado ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes inspiradas por las bellas artes y los sentimientos apasionados. La vida se había agotado en mí y caminaba temeroso de caerme».

[…]

«El ideal es un potente bálsamo que duplica la fuerza de un hombre de talento y mata a los débiles».

El síndrome del viajero. Diario de Florencia.

Stendhal (1817).

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