Exigiendo témporas (políticos en Twitter)

[L]os analistas cuantifican todo aquello que sea susceptible de ello; hasta las opiniones. Según estos profesionales, solo el 30 % de lo que se publica en Twitter vale la pena ser leído. El resto solo son teletipos narcisistas, críticas (des)constructivas y estupideces varias. “La dictadura de la opinión”, se aquejan los gafapastas. Hemos pasado de las cartas al director, comentarios en las noticias digitales o incluso los foros, a un entorno en el que la verborrea se confunde con la libertad de expresión.

Y aunque no debería pillarnos por sorpresa que los esperpentos utilicen el anonimato para difamar e insultar, el Panem et circenses no está dando resultado. Algunos políticos se quejan de vejaciones, y que la red microblogging parece el salvaje oeste. Indefensión es lo que sienten, y esa es la razón por la que una alcaldesa convino opinar sobre la inaceptable situación que vive la clase política en la Red; la culpa, como era de esperar, la tienen las personas que se atreven a pedir comida en servicios sociales ¡teniendo Twitter! ¡Con lo cara que es la banda ancha!

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