DAFO

Un compañero de profesión, reacio a abandonar del todo la metodología analógica, me comentó que, a medida que conocía la toxicidad de ciertos comportamientos en Internet, menos le apetecía acceder a sus perfiles en las redes sociales y participar en la llamada «conversación». Es comprensible si tomamos el pulso al clima de opinión apoyado por los medios de comunicación convencionales; la agenda informativa poco contribuye a una imagen positiva de la Red, menos a la alfabetización digital. No obstante, no atendamos a equívocos: las estadísticas no engañan, como el algodón, y los lectores, aun demandando contenidos de calidad, son agentes activos del «mercadeo» de la información en los soportes digitales, los que dictan la oferta. Más, ejemplarizando, con las cajas de comentarios en cada noticia y en las que se debería hacer un uso más provechoso, contribuyendo así al pluralismo y rigor periodístico.

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