En el vicio de escribir (II)

Muchos escritores han basado su existencia en la más absurda de las desesperanzas. Siempre anhelando, buscando y sin encontrar. Un existencialismo autodestructor que desemboca en vicios que los han encumbrado o, por el contrario, hundido. El catálogo es extenso: alcohol, drogas, autoagresión… Han escupido obras donde lo soez ilustra las miserias del género humano. Llegando a los extremos, el suicidio se les ha presentado como la forma más soberbia de engalanar su obra.

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¿Por qué? ¿Por qué recrearse en una tristeza sin fin? Dicen que las más hermosas rimas han surgido de la catarsis ante el desamor, la muerte de un ser querido, la soledad… Una nefasta inspiración, un brotar de los sentimientos más oscuros. Parajes desoladores, amores imposibles, celos, engaños, traiciones, etc. Asimismo, como ávidos lectores, nos sentimos identificados y nos abrazamos a las desventuradas letras para enterrarnos en lo hiriente. Respiramos la melancolía y procuramos retenerla en los pulmones.

Los sufridores autores, los abanderados del dolor, nos recuerdan en cada palabra que nunca encontraron la felicidad o que si la tuvieron bastó parpadear para perderla. Nunca se sintieron plenos, dudaron de sí mismos, se aferraron a sus míserias como timón de sus plumas. ¿Lo hicieron de forma consciente? ¿No sabían resolver la inspiración en el goce aunque éste fuera ilusorio? No sólo ellos caen en el vicio de la tristeza como manantial de la letra, también nosotros, escritores noveles o profesionales, recurrimos a ella como bálsamo ante las heridas. Simboliza una terapia o se convierte en el arco del escurridizo éxito. Reflexionemos sobre ello y preguntémonos si vale la pena existir engrillados a la desazón de la edad.

¿Te acosa el vicio de la melancolía?

Algunos escritores perturbados por la genialidad de su pluma (el club de los suicidas): Virginia Wolf, Ernest Hemingway, Emilio Salgari, Sylvia Plath, Mariano José de Larra y muchos más…

 

 

Imagen: Románticos o Suicidas de Leonardo Alenza.

10 years ago

20 Comments

  1. ¡Hola!

    Siento mucho mi ausencia en estos días pero, de ahora en adelante, mi nivel de publicación bajará por motivos laborales. Espero sepan comprenderlo si no me paso regularmente por su blogs, pero no los olvido porque me encantan.

    Un beso a todos 🙂

  2. Sin dudas que la escritura es una manera de sacarlo todo afuer. Esa catarsis es una manera de acallar a los fantasmas.

    Muchos grandes escritores han sido abanderados del dolor, como tu misma comentas. Quizá en el sufrimiento esté parte de su esencia creativa.

    Un gran saludo y felicidades por el blog.

  3. creo que para escribir determinadas obras, se requiere de un carácter algo melancólico o sufridor, personalidades fuertes que atrapan con su magnetismo o su ideología. Personalidades que hoy por hoy, serían estupendos casos de diván. De ese tipo de personalidades salen las obras mas impactantes. Las que llegan, pero lamentablemente son justamente esas personalidades, las mas conflictivas y problemáticas.Las que llevan consigo de forma permanente dudas, inseguridades, determinadas inquietudes (propias de las grandes mentes ) que hacen que de alguna forma nunca estén conformes con su forma de existir. Buen post, un abrazo.

  4. Malalua, gracias por tus elogios! No se merecen!

    En cuanto a claridad expositiva y riqueza léxica, tú eres excelente. Y se nota un depurado estilo periodístico en lo que haces.

    En cuanto a tu pregunta, no, no me acosa el vicio de la melancolía. Más bien tiendo a la ironía y al sarcasmo. Tengo ese defecto: el de tomarme el mínimo de cosas en serio.

  5. Es necesario pasar por ciertas fases pues nos ayudan a cambiar nuestros registros, no estancarnos… Si siempre contásemos historias de muerte, felicidad, viajes o lo que sea, al final acabaríamos escribiendo historias iguales con distintos personajes que no aportarían nada. Un abrazo, Ylka. Mientras sea por trabajo, te esperaremos pacientemente 🙂

  6. Yo reconozco tener propensión a la melancolía (o como se quiere llamar), aunque, doy gracias, no llego a tanto como ciertos escritores o personajes publicos que todos conocemos. Pero, eso sí, muchas veces me pregunto que hay tan interesante esa serie de estados que no deja de atraerme.

    Desde luego, y parece que últimamente no está de moda decirlo, yo prefiero mucho más ser feliz.

  7. A mi, escribir me saca al aire muchas cosas que conviene exponer al ambiente, es como un desnudo pausado, me pongo a la intemperie y me relaja, va por rachas, pero va…

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