En el vicio de escribir (III)

La Literatura como valor universal.

Es sorprendente cómo ha evolucionado el ámbito de la Literatura en Internet desde la primera vez que toqué la opción “publicar post“, en agosto de 2004. Ahora hay cientos, no, millones de webs clasificadas con la etiqueta “Literatura” o “Cultura“. Es sobrecogedor y extasiante. Ergo, que es ardua tarea poder decidirse por un magacín o portal de escritores. Un sobrado cosmos donde una web es una molécula, pero una molécula que siempre tiene algo que ofrecer. Entre líneas de caracteres virtuales se enmascaran talentos que me gustaría degustar como una virgen sibarita. No obstante, peco de elitista y suelo huir espantada de muchos de ellos, tocando insistentemente la “x”.

En cada palabra que mi cerebro descodifique quiero encontrar algo que se adhiera a mí o simplemente pasar el rato. No siempre tiene que haber mensajes o enseñanzas de orden superior; la literatura es un momento de simbiosis entre palabras y la percepción personal. Más allá de personajes o situaciones, es un mensaje con valor universal, inherente a la razón humana. Un valor del cual se desprende el escritor y del que apropia el lector. Son emisores altruistas, alimentan el apetito insaciable del receptor. Pero lo que acertadamente le confiere el concepto de “universal” es que está al alcance de todos, y que todos podemos adoptar el rol que nos apetezca: distribuidores, consumidores y viceversa.

Como dije al principio, la red de redes es un sobrado cosmos, una línea infinita cuyos puntos quedaron difuminados desde su propio nacimiento. No existe orden. El gigante de los buscadores, Google, basa su potente motor en la popularidad de las webs que indexa a su base de datos. Es decir, y en términos comprensibles, si buscamos un concepto retórico acabaremos en páginas que reciben un número importante de visitas o que son enlazadas por terceros. Navegamos juntos, como una masa heterogénea. Para que una estrella sea visible en el sobrado cosmos, tiene que haber una explosión en su interior, brillar como una supernova durante semanas o meses… O, pensándolo mejor, convertirse en un agujero negro cuyo imán te atraiga a su interior, a su epicentro.

11 years ago

12 Comments

  1. Este artículo me gustó mucho. He dejado uno sobre la lectura reciente en mi blog que tiene que ver con la perspectiva más material: los libros, los lectores, etc., por si algún día te apetece leerlo.

    Aunque es cierto que que existe una pequeña élite, lo cierto es que un encuentra también espacios increíbles y bastante anónimos, en principio, para luego darte cuenta que son unos cuantos, como yo, que buscan esa diferencia.

    Un saludo!

  2. excelente,

    la verdad es que la expresión personal no ha tenido tan fácil acceso como hasta ahora, tanto para conocerla como para poderla expresar

    un saludo

  3. Lo bueno de la red es que nos permite conocer que se está haciendo en lo literario en este mismo instante. Puedo leerte a ti en España, seguir tu evolución, tu crecimiento mucho antes que llegues al papel. Desde Gutemberg (como ya algunos han dicho) que no se vivía algo así.
    Excelente artículo, Malalua.

    Saludos.

  4. Así es, uno los métodos que usa el buscador google para indexar es seguir el número de enlaces en otras webs que tengas. Por lo que o te conocen o desapareces, porque por todos es sabido que lo que no está en google no existe.

    Pero bueno, muchas veces encuentras pequeños tesoros que google no ha sido capaz de localizar y son, los que más merecen la pena.

    Un saludo.

  5. Hola, espero que estés bien. En esta opotunidad paso a pedirte un favor, si es que se puede. Estoy interesado en comprar un dominio para alojar mi blog. El sistema de blogs en blogger lo hace a través de godady. Pero no encuentro la ayuda necesaria para lograrlo… Me podrias explicar como hiciste con el tuyo? Te lo agradeceria mucho, y disculpa las molestias, que esto nada tiene que ver con tus escritos…

  6. A veces resulta contraproducente eso de la explosión de la expresión ya que hay demasiada información, y como dices, es fácil perder de vista las verdaderas gemas entre tanta cosa. Pero por otro lado, hay un placer enorme al encontrar esas joyitas perdidas, algo como lo que debe sentir un arqueólogo al encontrar restos de una cultura. Porque eso son esos blogs: restos de un colectivo que no solo escupe palabras sino que las consume, las mastica, las deja marinarse un rato en su cerebro.

    Fíjate, me ha pasado justo eso con tu blog.

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